
24 Ago Una finca de 1.300 hectáreas: muchos terrenos dentro del mismo terreno
A simple vista, cuando recorremos una finca, podemos tener la sensación de estar viendo un mismo terreno.
Pero bajo nuestros pies las condiciones cambian mucho más de lo que parece.
En una explotación de 1.300 hectáreas, con una orografía muy cambiante, no existe una única realidad agrícola. Hay zonas próximas a los ríos y a las vegas, con mayor humedad; otras más altas, expuestas al viento y con mayor ventilación; y otras más resguardadas, donde las condiciones vuelven a cambiar.
También varían la profundidad del suelo, el drenaje, la textura, la orientación, la exposición solar o la capacidad de retener agua.
Y el olivo lo nota todo.
Por eso, una misma variedad puede comportarse de forma muy distinta a pocos cientos de metros de distancia. Y, al contrario, determinadas zonas de una finca pueden resultar especialmente adecuadas para unas variedades y no tanto para otras.
En Casas de Hitos, esa diversidad exige un análisis exhaustivo previo y un cuidado meticuloso de cada zona. No se trata simplemente de decidir qué queremos plantar y buscarle un sitio, sino de entender primero qué puede ofrecernos cada parte del campo y trabajar después para que cada una exprese lo mejor de sí misma.
Porque cuando se busca una producción exquisita, cada detalle cuenta.
Quizá una de las cosas más interesantes de trabajar una finca de esta dimensión sea precisamente descubrir que existen muchos terrenos dentro del mismo terreno.

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