
06 Jul Cómo reconocer un buen aceite de oliva virgen extra sin ser un experto
¿Cómo reconocer un buen Aceite virgen extra sin ser un experto?
No hace falta ser catador para distinguir un aceite de oliva virgen extra de calidad. Solo hay que fijarse en tres cosas:
Que huela a fruta, hierba recién cortada, tomatera o almendra. Si apenas tiene aroma, algo falla.
Que tenga un ligero amargor. Es una señal de frescura y de la presencia de compuestos naturales muy beneficiosos.
Y, sobre todo, que pique un poco al final de la garganta. Ese picor, lejos de ser un defecto, suele indicar una buena concentración de polifenoles, los antioxidantes naturales del aceite.
Y aquí viene una curiosidad.
En España solemos asociar ese ligero picor a un gran aceite. Sin embargo, en otros países mediterráneos, como Italia, muchos consumidores prefieren aceites más suaves. Algo parecido ocurre con el jamón: aquí valoramos el carácter intenso de un gran ibérico, mientras que en Italia triunfa el dulzor del prosciutto.
No es cuestión de cuál es mejor, sino de cultura gastronómica.
¿Un AOVE con personalidad, amargo y con ese picor final? ¿O uno más suave y delicado?

Sorry, the comment form is closed at this time.